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Juan Sánchez Music - Pianista y Compositor

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    La Ventana
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Doblar el Cabo: Sobre el Arte de Descansar

Por Jan Uve, pianista de la paz interior

Por qué descansar no es perder el tiempo, y lo que la filosofía, la ciencia y la música nos enseñan sobre parar.

El último domingo de octubre, muchos atrasamos el reloj una hora. Durante un rato tuvimos la sensación de que nos regalaban tiempo. Y me quedé pensando en qué hacemos con el tiempo cuando nadie nos lo pide. ¿Lo llenamos enseguida? ¿O nos atrevemos a dejarlo vacío, como un silencio en mitad de una partitura?

UNA PALABRA QUE VIENE DEL MAR

Buscando el origen de la palabra cansar, encontré algo que me emocionó. Según el diccionario de la Real Academia, viene del latín campsāre, que significaba «doblar un cabo», «virar», «desviarse del camino». Era una palabra de marineros. Cansarse, en su raíz, era el esfuerzo de rodear un cabo: pelear contra el viento y la corriente para cambiar de rumbo.

Me gusta imaginar, entonces, que descansar es lo que llega después: cuando el barco ya ha dejado atrás el cabo y entra en aguas tranquilas. No es una huida ni una pérdida de tiempo. Es la parte del viaje en la que por fin puedes soltar el timón y mirar el horizonte. Es solo una imagen mía, pero desde que la encontré pienso en ella cada vez que me cuesta parar.

TRABAJAMOS PARA TENER OCIO

Hace más de dos mil años, Aristóteles escribió en su Ética a Nicómaco una frase que hoy suena casi revolucionaria: «trabajamos para tener ocio». Los griegos llamaban al tiempo libre scholé, y de esa palabra viene nuestra «escuela». El ocio no era pereza: era el espacio para pensar, contemplar, aprender y conversar. Lo que daba sentido al trabajo era precisamente ese tiempo que no servía para producir nada.

Nosotros le hemos dado la vuelta a la idea. Descansamos para poder seguir trabajando, como quien recarga una batería. Y a veces ni eso: el descanso se convierte en otra tarea más, con su propia lista de objetivos. El filósofo Byung-Chul Han describió esta forma de vivir en un libro breve, La sociedad del cansancio (2010). Según él, ya no hace falta que nadie nos explote desde fuera: nos exigimos tanto rendimiento a nosotros mismos que acabamos agotados sin saber muy bien por qué.

LO QUE HACE TU MENTE CUANDO NO HACES NADA

La ciencia también ha empezado a mirar el descanso con otros ojos. En 2001, el neurólogo Marcus Raichle y su equipo publicaron un trabajo que cambió muchas ideas: el cerebro no se apaga cuando no hacemos nada. Hay un conjunto de regiones que trabajan precisamente en reposo y que se calman cuando nos concentramos en una tarea. Lo llamaron el «modo por defecto» del cerebro.

Un estudio de 2012 presentó a varias personas dos historias. Después de una, descansaban diez minutos en calma, sin hacer nada; después de la otra, jugaban a buscar diferencias entre imágenes. Una semana más tarde recordaban mejor la historia que había ido seguida de ese rato de reposo. A veces, aprender también consiste en dejar que las cosas se asienten.

Y luego está el sueño, el descanso más hondo. En 2013, un equipo de la Universidad de Rochester observó en ratones que, mientras dormían, el espacio entre las células del cerebro aumentaba más de un 60 % y algunos desechos se retiraban unas dos veces más rápido que en vigilia. Era un estudio en animales, pero nos dejó una imagen preciosa: mientras dormimos, el cerebro hace limpieza.

LO QUE DE VERDAD NOS DESCANSA

En 2016, investigadores de la Universidad de Durham y del colectivo Hubbub, de la Wellcome Collection de Londres, lanzaron una gran encuesta sobre el descanso. Respondieron más de 18.000 personas de 134 países. Las actividades que más gente consideraba reparadoras fueron leer, estar en la naturaleza, estar a solas, escuchar música y no hacer nada en particular.

Me hizo sonreír ver la música entre los primeros puestos. Pero me quedo con otro dato: el 68 % de los participantes decía que le gustaría descansar más, y quienes sentían que descansaban lo suficiente tenían un bienestar mucho mayor. Los investigadores concluyeron que importa no solo cuánto descansamos, sino cómo lo vivimos. Yo me atrevo a pensar que un descanso con culpa, mirando el reloj, descansa mucho menos.

Charles Darwin tenía en su casa de Down un sendero alrededor de un pequeño bosque, al que llamaba simplemente «el camino», y lo recorría cada día. Cuando estaba enfermo, su esposa Emma anotaba en su diario cuántas vueltas había dado: si eran cuatro, era señal de que se encontraba mejor. Me gusta pensar que muchas de sus ideas maduraron ahí, paso a paso, sin prisa.

EL SILENCIO TAMBIÉN ES MÚSICA

En la partitura, las pausas tienen nombre: se llaman silencios. Y no son huecos. Se escriben con la misma precisión que las notas, tienen su duración exacta y se cuentan. Quien toca el piano aprende pronto que una frase sin silencios se vuelve atropellada, que no deja respirar ni a quien toca ni a quien escucha. Es en esas pausas donde la música se asienta y la última nota sigue sonando por dentro.

En 1952, el compositor John Cage llevó esta idea al extremo con 4′33″, una obra en la que el intérprete no toca ni una nota durante cuatro minutos y treinta y tres segundos. Lo que se escucha es todo lo demás: la respiración del público, el viento, una silla que cruje. No hace falta ir tan lejos. Pero me parece un buen recordatorio: cuando paramos, el mundo no se queda mudo; simplemente, por fin, lo escuchamos.

UN PALACIO EN EL TIEMPO

El pensador Abraham Joshua Heschel escribió en 1951 un pequeño libro sobre el sabbat, el día que la tradición judía dedica al descanso. Me encanta su imagen, seas creyente o no. Nos pasamos la vida construyendo cosas en el espacio: casas, proyectos, listas. Descansar es construir algo en el tiempo: un rato protegido, con paredes invisibles, donde nada tiene que ser útil.

«El séptimo día es un palacio en el tiempo que construimos.»
— Abraham J. Heschel, The Sabbath (1951)

ESTA SEMANA

No te propongo grandes cambios. Solo esto: elige un momento al día y protégelo. Pueden ser diez minutos después de comer, un paseo sin auriculares o la última hora antes de dormir. No lo uses para nada. No lo llenes. Deja que sea tu silencio en la partitura del día.

Y si te cuesta, si la cabeza se empeña en seguir haciendo listas, no luches. Respira, escucha y deja que pase. El descanso, como el sueño, no llega cuando lo perseguimos, sino cuando le hacemos sitio.

UNA PIEZA PARA ACOMPAÑARTE

Para eso he elegido esta semana Heading To Dreamland, de mi álbum Rebirth. Heading to significa «ir rumbo a», y Dreamland es el país de los sueños, esa tierra a la que llegamos cada noche al dormir. El título no habla de estar ya dormido, sino del camino hacia el sueño: ese momento en que el día se va apagando y el cuerpo empieza a soltar.

Escúchala una noche, con la luz baja, sin hacer nada más. Si tu mente se va, vuelve a la siguiente nota. Cuando termine, quédate un minuto en silencio y deja que siga sonando por dentro.

🎹 Escucha Heading To Dreamland gratis aquí

Tus silencios también son música.

Jan Uve
Pianista para la paz interior


Este artículo forma parte de Notas de Paz, la revista que preparo cada lunes con una reflexión para leer sin prisa, una pieza mía para acompañarla, una práctica sencilla y una frase para llevar contigo toda la semana.

PARA PROFUNDIZAR

  • Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, «cansar». dle.rae.es/cansar
  • Aristóteles, Ética a Nicómaco, libro X (1177b).
  • Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio, Herder, 2012 (original de 2010).
  • M. E. Raichle y otros, «A default mode of brain function», PNAS, 2001.
  • M. Dewar y otros, «Brief wakeful resting boosts new memories over the long term», Psychological Science, 2012.
  • L. Xie y otros, «Sleep drives metabolite clearance from the adult brain», Science, 2013 (estudio en ratones).
  • Hubbub y Universidad de Durham, The Rest Test, 2016. Claudia Hammond lo cuenta en The Art of Rest (2019). Resumen en español
  • Darwin Online, «The Sandwalk». darwin-online.org.uk
  • Abraham J. Heschel, The Sabbath, 1951.

26/10/2026

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"Con mis composiciones de piano, mi objetivo es ofrecerte un refugio de paz interior. Cada melodía está diseñada para ser un abrazo sonoro que te invite a encontrar tranquilidad y armonía en tu propio ser." - Jan Uve (Pianista y Compositor)

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