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Juan Sánchez Music - Pianista y Compositor

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¿Quién te dijo que eres demasiado mayor para aprender a tocar el piano?

Escrito por Jan Uve

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Últimamente, cada vez que publico algún vídeo relacionado con el piano, encuentro comentarios que se parecen mucho entre sí. Personas que me dicen que siempre les ha encantado este instrumento, que de pequeñas soñaban con aprender a tocarlo o que llevan toda la vida sintiendo algo especial cuando escuchan un piano. Y casi siempre, después de contarme todo eso, aparece una frase que me llama muchísimo la atención: «Pero a mi edad ya es demasiado tarde».

La he leído tantas veces que he empezado a preguntarme quién nos convenció de que existe una edad para empezar a hacer las cosas que nos hacen felices. Porque una persona puede decirme que tiene 60 años, otra 70 y otra incluso más, y muchas hablan del piano como algo que llevan deseando prácticamente toda su vida. Sin embargo, en algún momento han decidido que perdieron su oportunidad.

Yo no estoy de acuerdo.

Creo que hemos aceptado durante demasiado tiempo la idea de que aprender pertenece fundamentalmente a la juventud, como si la vida tuviera una especie de calendario invisible: una edad para estudiar, otra para descubrir, otra para equivocarse y comenzar proyectos y, después de cierto momento, una etapa en la que aparentemente solo podemos continuar haciendo aquello que ya sabemos hacer.

Pero ¿por qué tendría que ser así?

Puedes tener 67 años y tocar tu primera nota. Puedes tener 72 y aprender tu primer acorde. Puedes tener 78 y descubrir que sentarte veinte minutos delante de un piano se convierte en uno de los momentos más bonitos de tu día. No necesitas convertirte en concertista, tocar delante de nadie ni alcanzar un determinado nivel. Puedes aprender simplemente porque te hace feliz. Y esa razón ya me parece más que suficiente.

Quizá llevas toda la vida esperando

Muchas de las personas que escucháis mi música me contáis que el piano siempre os ha atraído. Y cuando digo siempre, en algunos casos significa realmente toda una vida. Quizá había un piano en casa de tus abuelos, quizá viste tocar a alguien cuando eras pequeño, quizá una melodía se quedó contigo o quizá simplemente existe algo en el sonido de este instrumento que, cada vez que lo escuchas, consigue que algo dentro de ti se detenga.

Después llegó la vida. Los estudios, el trabajo, los hijos, las obligaciones, las facturas, las preocupaciones y todas esas cosas urgentes que siempre parecen tener prioridad sobre aquellas que simplemente nos hacen felices. Fueron pasando los años hasta que un día miramos atrás y pensamos: «Me habría gustado aprender».

Lo que me entristece no es esa frase. Lo que me entristece es la que muchas veces viene después: «Pero ahora ya es tarde».

Quizá no sea tarde. Quizá simplemente ahora puedas escuchar algo que llevas toda la vida posponiendo.

La capacidad de aprender no desaparece cuando cumplimos años

También hay algo importante que sabemos hoy y que merece la pena recordar: nuestro cerebro no deja simplemente de aprender porque hayamos alcanzado determinada edad. La capacidad de aprendizaje y adaptación continúa durante toda la vida, aunque naturalmente cambie nuestra manera de aprender y algunas cosas puedan requerir más tiempo.

De hecho, se han realizado investigaciones precisamente con personas mayores que nunca habían tocado un instrumento. Un ensayo con 155 adultos de entre 60 y 80 años estudió los efectos de aprender piano y encontró mejoras en determinados aspectos de las funciones ejecutivas y también resultados psicosociales positivos. Otros estudios han observado mejoras en habilidades como el control motor fino después de que adultos mayores sin formación musical previa recibieran clases de piano.

Un metaanálisis publicado en 2024 reunió trece estudios con más de 500 participantes mayores de 60 años que anteriormente no eran músicos. Los resultados encontraron beneficios en determinados aspectos de las funciones ejecutivas y de la velocidad de procesamiento. Esto no significa, por supuesto, que tocar el piano sea una especie de medicina milagrosa ni que vaya a mejorar absolutamente todas nuestras capacidades cognitivas. Significa algo bastante más sencillo y, para mí, igualmente hermoso: seguimos siendo capaces de aprender.

Nuestro cerebro no mira el calendario y decide que se terminó el plazo para tocar el piano. Muchas veces somos nosotros quienes lo hacemos.

Pero yo no aprendería piano para mejorar mi cerebro

Después de hablar de investigaciones y beneficios cognitivos puede resultar extraño que diga esto, pero yo no aprendería piano solamente por todo eso. Lo haría por una razón mucho más sencilla: porque hacer música es hermoso.

A veces parece que necesitamos encontrar una utilidad para todo. Caminamos porque es bueno para la salud, meditamos porque reduce el estrés, leemos porque estimula el cerebro y aprendemos algo nuevo porque tiene que aportarnos algún beneficio medible. Pero ¿qué ocurre con las cosas que hacemos simplemente porque nos hacen sentir bien, porque despiertan nuestra curiosidad o porque hacen nuestra vida un poco más bonita?

Sentarte delante de un piano y conseguir que aparezca una melodía donde unos segundos antes había silencio es una experiencia extraordinaria. Y no importa que sea una melodía muy sencilla, que utilices solamente cinco notas, que te equivoques o que todavía tengas que mirar dónde está cada tecla. Estás haciendo música. Eso ya tiene valor.

Creo además que cuando alguien dice «soy demasiado mayor para aprender piano», muchas veces detrás de esa frase se esconden otras: «Tengo miedo de no ser capaz», «me da vergüenza empezar desde cero», «seguro que me costará muchísimo». Incluso puede aparecer la sensación de que, a determinada edad, ya deberíamos saber hacer las cosas y resulta extraño volver a sentirnos principiantes.

Pero ser principiante no debería avergonzarnos. Al contrario. Ser principiante significa que todavía existen territorios de nuestra vida que no hemos explorado.

Hay algo precioso en volver a no saber. Preguntar dónde está el do, intentar coordinar las dos manos y descubrir que no obedecen como esperabas, tocar una nota equivocada, volver a intentarlo y comprobar unas semanas después que aquella pequeña melodía que parecía imposible empieza a salir. Eso también es una forma de renacer. No necesitamos cambiar completamente nuestra vida para sentir que algo nuevo comienza. A veces basta con atrevernos a hacer algo que durante años creímos que ya no era para nosotros.

A cierta edad ya no tienes que demostrar nada

Incluso creo que puede existir una ventaja maravillosa en acercarse al piano cuando uno ya ha vivido bastante. No necesitas competir con nadie, no tienes un examen y no tienes por qué impresionar a ninguna persona. Tampoco necesitas convertir una afición en otro objetivo que cumplir.

Puedes tocar despacio. Puedes repetir cuatro compases durante veinte minutos simplemente porque te gusta cómo suenan. Puedes detenerte después de un acorde y escuchar cómo el sonido va desapareciendo poco a poco. Y quizá precisamente entonces empieces a comprender algo que para mí es esencial: el silencio también forma parte de la música.

El piano puede dejar de ser algo que tienes que aprender y convertirse poco a poco en un lugar al que vas. Un pequeño refugio, un rato contigo mismo. Quizá diez minutos por la mañana o media hora al terminar el día. Durante ese tiempo no tienes que producir nada, responder mensajes ni llegar a ninguna parte. Solo estás tú, el piano y el sonido.

Y sé, por todo lo que me escribís, que muchas de las personas que habéis llegado hasta mi música estáis buscando precisamente algo parecido: un poco menos de ruido y de prisa, y un poco más de belleza y de paz. Quizá por eso tantas personas que conectáis con mi música me habláis también de vuestro deseo de tocar el piano. Tal vez ambas cosas nacen del mismo lugar.

Dentro de cinco años tendrás cinco años más de todas formas

Esta es probablemente la reflexión que más me gustaría que recordaras después de leer este artículo. Imagina que hoy tienes 65 años y decides empezar a tocar el piano. Dentro de cinco años tendrás 70. Si no empiezas, tendrás 70 igualmente. Pero si empiezas, quizá llegues a esa edad con cinco años de música dentro de ti.

Piensa en todo lo que puede haber ocurrido durante esos cinco años. Las melodías que habrás aprendido, las mañanas que habrás pasado tocando, las veces que habrás pensado «esto no me va a salir» hasta que finalmente salió, los pequeños progresos que solamente tú conocerás y todos esos momentos de tranquilidad que quizá habrás encontrado sentado delante de las teclas.

Por eso creo que la pregunta no debería ser cuánto tiempo ha pasado. La pregunta interesante es qué quieres hacer con el tiempo que todavía tienes delante.

Y quizá exista algo todavía más profundo. Después de leer tantos mensajes vuestros, empiezo a pensar que cuando alguien me dice «siempre quise tocar el piano» muchas veces está hablando de algo que va más allá del instrumento. Está hablando de una parte de sí mismo que dejó esperando. Una curiosidad, una sensibilidad, un deseo. Algo que no tenía ninguna utilidad práctica y que precisamente por eso fue quedando siempre para después.

Tal vez llega un momento de la vida en el que podemos empezar a recuperar esas cosas. No porque queramos volver a ser jóvenes, sino porque finalmente comprendemos que nuestro tiempo importa.

Por eso, si llevas años pensando que te gustaría tocar el piano, la próxima vez que aparezca en tu cabeza la frase «soy demasiado mayor», intenta cambiarla por otra:

«Todavía no he empezado.»

Parecen dos maneras de decir prácticamente lo mismo, pero cuentan historias completamente diferentes. «Soy demasiado mayor» cierra una puerta. «Todavía no he empezado» la deja abierta.

Y detrás de esa puerta quizá no haya un gran pianista, conciertos, escenarios ni nadie aplaudiendo. Quizá solamente estés tú una tarde cualquiera, sentado delante de un piano, intentando tocar lentamente una melodía. Y quizá, cuando finalmente consigas tocarla, sonrías.

Entonces comprenderás que nunca se trató de llegar a ningún sitio. Se trataba simplemente de regalarte algo que llevabas demasiado tiempo posponiendo.

Mientras sigas teniendo curiosidad, mientras una melodía todavía consiga emocionarte y mientras exista dentro de ti el deseo de descubrir algo nuevo, yo no creo que hayas llegado tarde.

Creo que estás exactamente a tiempo.

Jan Uve

17/08/2026

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"Con mis composiciones de piano, mi objetivo es ofrecerte un refugio de paz interior. Cada melodía está diseñada para ser un abrazo sonoro que te invite a encontrar tranquilidad y armonía en tu propio ser." - Jan Uve (Pianista y Compositor)

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